¿Cómo viajar en avión? Turista, “Business” y Primera

Desde que el transporte regular de personas existe, las compañías de transporte de todo tipo han buscado la manera de adaptarse a las necesidades de sus clientes, tanto en precio como en confort. Las aerolíneas en este sentido no se han quedado a la zaga. Desde que la aviación moderna ha conseguido poner en el aire grandes aparatos que, hoy en día, son capaces de transportar hasta 1.000 personas, la adaptación del servicio a las necesidades se ha vuelto inevitable.

Probablemente las personas “de a pie” no nos damos cuenta, pero, por ejemplo, la configuración de asientos de un avión influye y mucho en la explotación económica del aparato (carísimo por otro lado) y, por supuesto, en la comodidad de los pasajeros e incluso del personal que va a bordo.
Para que nos hagamos una idea, un aparato Boeing 747-400 (uno de las aeronaves más vendidas de la historia), puede transportar entre 416 y 524 pasajeros (es decir, un 25% de diferencia) dependiendo de la configuración de asientos y de si el avión se subdivide en dos o tres categorías o clases, entre otras cosas.

¡Vuelos muy baratos! Por Javier Rodríguez ("Elcactusjack")

Ilustración: Javier Rodríguez («Elcactusjack»), en Flickr.

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Bollywood, el cine inexpugnable

Bollywood, el género más prolífico de la industria cinematográfica india, es también una pieza clave de la cultura popular del país. Un auténtico fenómeno de masas que roza los 4.000 millones de espectadores anuales y que otorga a India el título de primer productor mundial de filmes, unos 1.000 anuales frente a los 600 de Estados Unidos.

Cartel de Bollywood

Pero a Bollywood, la rama más conservadora y complaciente del cine made in India, no le ha deslumbrado el éxito. Hasta la fecha, ha sabido esquivar los embistes del gigante norteamericano que ha visto en sus audiencias una oportunidad de oro para sanear el maltrecho negocio de Hollywood. Tanto que hasta Nicolas Cage ha decidido dar un giro radical a su carrera para embarcarse como protagonista en una producción que la factoría Bollywood comenzará a rodar a principios de 2011.

Habrá que ver si ese territorio inexpugnable que es el corazón del espectador indio puede ser conquistado por extraños. Por ahora, el fenómeno de afinidad emocional entre éste y el género bollywoodiense sigue escapando al entendimiento occidental.

El opio del pueblo
Las películas de Bollywood, rodadas generalmente en lengua hindi, están estrictamente codificadas en cuanto a duración, trama y desarrollo. Suelen durar más de lo que la paciencia occidental está dispuesta a aguantar, alrededor de unas tres horas. La trama, sabiamente urdida por productores nacionales, gira en torno a códigos comunes a todas las sociedades emergentes o en vías de desarrollo: historias de emprendedores que migran y triunfan en la gran ciudad, amores imposibles, sacrificios y exaltación de valores tradicionales como la familia o la amistad. La marca de la casa la imprimen los eternos números musicales y las coreografías multitudinarias.

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Mobile Creches, humanidad con ingenio

De todas las clases desfavorecidas  en India, la pobreza y la exclusión se ceba especialmente con los niños, niñas y mujeres que realizan trabajos informales. Con la intención de paliar esos problemas nació Mobile Creches hace ya 41 años. La idea era responder a las necesidades de un colectivo peculiar a través de algo sencillo, que resulta muy ingenioso.

Mobile Creeches, foto:  Benji Holzman (Flickr)

Las madres jóvenes que trabajan en los llamados trabajos informales, normalmente en la construcción de edificios, no pueden llevar a sus hijos al colegio. En India, es habitual que los obreros contratados para construir un edificio vivan en propio solar del edificio, ya que normalmente proceden de cualquier otra parte del país, y se instalan unas tiendas que serán su hogar durante  el año o los dos años que dure la construcción.
Así, un edificio grande requerirá de una gran cantidad de mano de obra y en el mismo esqueleto del futuro edificio se formará todo un barrio de familias de peones… con sus hijos.
Posteriormente, cuando el edificio esté terminado, se mudarán al siguiente que esté disponible para construir… y así pasarán los años productivos, migrando con toda la familia tras las distintas obras de construcción para las que les contraten.

Mobile Creches quiso solucionar el casi imposible acceso de estos niños y niñas al sistema educativo nacional; y al mismo tiempo sus dificultades nutricionales y sanitarias, debido a la falta de revisiones de salud y la falta de oportunidades y el casi nulo acceso a una dieta equilibrada.
De esa forma, en el mismo solar donde se levanta el edificio, Mobile Creches instala una escuela portátil, que durará lo que dura la obra. Donde se muden los obreros, al finalizar la obra, se mudará la escuela. Así de fácil, así de práctico.
En esa escuela los niños van a clase, reciben tres comidas diarias y la visita de un médico, una vez al mes.

Esta ONG provee de salud y futuro actualmente a 11.000 niños y niñas cada año en Delhi, principalmente.

Sociedad Geográfica de las Indias colabora  con ellos desde hace un más de un año, apoyándoles económicamente y difundiendo su trabajo entre aquellos colectivos interesados (como grupos de profesores, maestros…) y viajeros individuales que quieren conocer otra faceta de India: la del futuro que se fabrica entre todos.


Sobre el autor:
PabloPablo Pascual es Director de Sociedad Geográfica de las Indias. Gran conocedor de India, Pablo se obstinó en ofrecer lo que a él le gustaría encontrar en el sector de agencias de viajes tradicionales: especialistas por destino con un solo propósito, la calidad. Para más información: [Quiénes somos]

The Elephanta Suite

Paul Theroux (Medford, Massachusetts, 1941), uno de los autores contemporáneos de libros de viajes más leído y reconocido, obsequió a sus lectores en 2008 con una nueva entrega de su personal visión del mundo, que es lo que son, en el fondo, los libros de Theroux.

The Elephanta SuiteSobre The Elephanta Suite, que en su título rinde homenaje a una de las suites del Hotel Taj Mahal Palace Mumbai, he leído infinidad de reseñas cuyos autores destacan la capacidad de observación de Theroux, su capacidad de conmover y emocionar al lector, su capacidad de atraparlo en potentes y evocadoras historias…

Hay un argumento que se repite en casi todas ellas: Theroux desnuda en estos tres relatos cortos la realidad de la India contemporánea. Y lo hace, como casi siempre en sus escritos, sin temer ni por un momento decir lo que la mayoría temerían pensar.

Pero hay algo más en The Elephanta Suite. India es el escenario y no escapa en ese sentido al ojo crítico de Theroux, aunque en realidad daría igual otro soporte geográfico para analizar lo que Theroux analiza en su libro: la cantidad de contradicciones y el grado de perversión de las relaciones humanas que implica cierto tipo de turismo..

Como en su momento rezaba la reseña del The Daily Telegraph, “Theroux trata todos sus personajes con pródiga franqueza, ya sean hindúes o americanos”. Apenas ninguno de ellos se salva a su ojos. De tal suerte, The Elephanta Suite, no es sólo una cruda visión de India, es una cruda visión de la forma que adquieren en demasiadas ocasiones los intercambios culturales generados por y para la sociedad de consumo. Los intercambios culturales basados en el prejuicio más que en la curiosidad hacia el otro. Y las relaciones humanas que indagan sobre lo ajeno antes de comprender lo propio.

Por todo ello, la lectura de The Elephanta Suite supera ampliamente la evocación de los tres viajes que relata para incitar al lector a una seria reflexión sobre su propia actitud como viajero y como ser humano.

En definitiva, una lectura muy recomendable, ¡disfrutadla!

The Elephanta Suite está editado en Penguin Books.

Sobre la autora: MarinaMarina Trachta es geógrafa y Responsable de Rutas de Sociedad Geográfica de las Indias. Su conocimiento del país es minucioso, y así nos lo traslada en sus artículos y en su visión de este gran país. Para más información: [Quiénes somos]

 

Lalita y yo

Tuve el inmenso honor de conocer a Lalita a finales de agosto de 2007.
Tras casi un mes de agotador viaje por Tamil Nadu, Kerala y gran parte de Karnataka, decidí pasar unos días en Goa para reponer fuerzas antes de regresar a España, a la rutina del trabajo y la vida cotidiana.
La playa de Benaulim, durante el monzón, es un paraíso desierto de turistas, donde uno puede perderse en la naturaleza salvaje y el rugir del Mar Arábigo (de aguas turbias, aparentemente calmas, pero con la furia del viento en sus entrañas).

Paseadores de búfalos en la playa de Benaulim, Goa

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El arte de comer con las manos

En India todo se vive con los cinco sentidos. La gastronomía no es una excepción. La comida se huele, se saborea y también se toca. Eso sí, siguiendo un protocolo. Los hindúes estrictos sólo pueden tocar la comida con la mano derecha, ya que la izquierda, la “impura”, está reservada al aseo de las de las partes más íntimas de una persona.

Comer con las manos es una costumbre que se considera higiénica, siempre que se haga de la forma correcta, es decir, con las manos limpias y una buena manicura. Las uñas largas se reservan a sadhus (hombres santos) y ascetas.

Thali

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Bienvenida a vivir en India

Mi llegada a la India, a Nueva Delhi, fue curiosamente diferente a mi llegada a cualquiera de los otros países donde mi familia y yo hemos vivido antes…
En los otros lugares, todos ellos maravillosos y donde hemos pasado años increíbles, mi aterrizaje estaba lleno de curiosidad, de excitación, de nervios e incertidumbre… pero en ninguno de ellos dejé de sentirme como una extranjera aterrizando por unos años en un país nuevo…

Mi llegada a Delhi fue, por primera vez en 20 años, como llegar a “casa”… eso es lo que sentí durante las primeras horas de nuestra llegada y lo que sigo sintiendo ahora, más de un año después.

Puede parecer absurdo, complicado, incoherente, ¡sí! y seguramente lo será, pero supongo que los sentimientos suelen serlo. Y yo en Delhi sobre todo “siento». Es el primer verbo que me viene a la cabeza cuando pienso en la India. «Sentir», más que “hacer”, “trabajar”, “comer”, “visitar” o cualquier otro verbo que pueda describir la cotidianidad de nuestras vidas.

Todo esto no quiere decir que la vida en Delhi sea idílica, metafísica, espiritual o fácil… nada más lejos de la realidad. Simplemente creo que este es un lugar donde se puede, se debe, «sentir la vida» más que simplemente vivirla… Quizás sea porque en la India ¡todo es intenso!

Globos en The Gate of India (Delhi). Foto por Captain Suresh.

Foto: Captain Suresh (Flickr)

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